miércoles, 25 de marzo de 2015

Capitulo 2- Parte1



-jajaja no creo que sea cruel, simplemente les devolvías lo que ellos te hacían. Bueno yo también te considero mi amigo, y espero que así sea durante mucho tiempo.- Di dos patadas al aire para descargar la tensión acumulada en el momento.
Cuando me di cuenta estábamos delante de una gran casa de fachada verde y bordes blancos, con una gran puerta de roble en la entrada. Esa era su casa. Mientras se revolvía los bolsillos en busca de las llaves me quede mirando, la fachada de la casa. Cuando éramos pequeños, los grandes nos decían que los humanos Vivian en casas viejas, con telarañas y con ejércitos de fantasmas que mataban a todo aquel que se acercaba. Ahora sé que todo lo crueles que fuimos con ellos, no valió para nada porque los únicos monstruos fuimos nosotros. Me dio pena, saber por todo lo que había pasado y que había sido por culpa de nuestro racismo.
 Al final encontró las llaves y con una gran sonrisa me las enseño como cuando de pequeño encontrabas un caramelo en los pantalones.  Amplia y satisfactoria. En cuanto abrió la puerta, me encontré a una mujer con un pastel humeante en las manos, mirando fijamente a la puerta, con una sonrisa amplia en la cara. Mire hacia el lado para mirar  a Logan y encontré otra vez ese tono escarlata en su cara, avergonzado.
-Mama….-dijo Logan
-Hijo no me presentas, ya sabes que eso es de mala educación-Su madre era muy agradable, tenían el pelo de color rubio dorado, llevaba un delantal, y unos guantes de corazones en las manos para protegerse del calor que desprendía el pastel.
-Bueno, ella es Meghan, es mi compañera de pupitre.- Dijo cogiéndome del brazo y acercándome a toda prisa lo mas lejos de su madre y lo más cerca a las escaleras más próximas, seguramente para llevarme a su habitación.
-Encantada de conocerte, Meghan. Yo me llamo Eleonor-
-Igualmente- Y le deleite con una de mis mejores sonrisas.
Cuando salimos del alcance de su madre, se oía como decía alguna cosa pero nos metimos a toda prisa en su cuarto y no pude oír lo que decía. Su cuarto me impresiono nada más verlo, tenía un color azul marino, con el techo de color blanco. Una mesa con un ordenador y muchos libros. Era sencilla y eso era lo que me sobresalto. Un armario detrás de la puerta, una cama en medio, nada más allá de la sencillez.
-Ponte cómoda- Me dijo mientras me sentaba con cuidado en la cama, y le miraba mientras cogía de una libreta y bolígrafos, de la estantería al lado del ordenador.
-Vale, aquí lo tengo todo, y tenias algo pensado no se jaj- Se notaba inquieto, como si temiera sacar el tema de su madre en la puerta. Aun que en verdad tenía ganas de hablar de eso, decidí concentrarme en lo que había venido a hacer.
-La verdad es que si. Había pensado en una historia romántica, pero que intercale aventuras y tal- No estaba segura que eso fuese lo que más le gustase, pero por intentar sacar ese tema.
-Bueno me parece bien, y  de que ira. ¿No será la típica historia del chico que viene nuevo al Exso y se encuentra con una chica preciosa, de la cual se acaba enamorando, y acaban juntos para siempre?- No sé porque me sonroje, a lo mejor era por su mirada penetrante, o porque me siento identificada con la historia o…-Alguna vez has soñado con que alguna de esas historia tan típicas y repetitivas y que acabas odiando se hicieran realidad?-
-¿Sinceramente?- Realmente tenía ganas de decir que sí, pero no estaba segura si esa fuera la respuesta adecuada, o si.
-Si, sinceramente- Sus ojos se posaban en los míos, y cada vez me sentía las mejillas mas sonrojadas, espero que solo sea una sensación. Pero  creo que él se ha dado cuenta ya que ha vuelto a mostrar su sonrisa de medio lado.
-Algunas veces lo desearía, pero otras veces no. Siempre he soñado que mi historia de amor con un chico sería totalmente alejada de la de las otras personas, que sería diferente, única. Si nunca pasara eso, de tener una historia diferente a las demás, desearía al menos tener la única y repetitiva historia de siempre, simplemente porque estar solo es como morir lentamente.- No sabía como esas palabras habían salido de mi, pero sé que son ciertas. Yo nunca me eh querido conformar con lo que tenían los demás o les pasaba a los demás, yo siempre he querido mi propia historia, que cuando se las cuente a mis nietos, digan que su abuela, era una verdadera soñadora, que nunca se conformo con lo normal.

El silencio se extendió, a lo mejor pensaba que estaba loca o vete a saber qué cosa, pero justo en ese momento se levanto de la cama, donde estaba sentado justo al lado mío, y dijo:
-En esta vida hay muchos cuentos, de los cuales quiero que sea protagonista, pero no muchos se dan cuenta, que en realidad el único cuento que quieren vivir es el suyo.- Nunca podría haber imaginado que me diría eso. Perdí el rumbo de sus pasos pero en cuando volví a mirarle estaba viniendo hacia mí, con una carta en la mano.- Esas fueron las últimas palabras que me dijo mi abuelo al morir. Nunca entendí porque, y aun hago conjeturas de porque me lo diría, pero simplemente el recuerdo de sus palabras y de su persona me hace levantarme cada día.
-Qué bonito, y siento la perdida.- Realmente se le veía nostálgico.
-Bueno después de este momento o lapsus ñoño, de que vamos a escribir la historia?- Ya había recuperado su, encanto normal. Aun que, que es ñoño?
-Claro que si- Dije con una sonrisa- Aun que, que es ñoño?
El se comenzó a reír, y cuando acabo me contesto, como si fuera la cosa mas conocida del mundo.
-Ñoño es un momento tierno, empalagoso, romántico, donde aparecen sentimientos y emociones, desde pequeño le llamo así, es normal que no lo sepas.-
-Ah vale, mira ya se de que vamos a escribir-
-De qué?- enarco una ceja.
-De nosotros. No muchas personas escriben libros sobre como una mutante y un humano se hacen amigos, seria original…- antes de que terminara la frase el dijo.
-Nuevo. Mhh.. Me gusta, si vamos a escribir, sobre eso.-
En pocos minutos ya teníamos una plana de la libreta llena, de cómo había ido nuestro día, como nos conocimos y de todo lo que se nos paso por la cabeza en ese momento. El tiempo volaba y no había momento en el que nos despistáramos. De repente empezó a sonar mi teléfono. Corriendo fui a mirar quien era. Mi madre, como no, era muy tarde, tendría que haber estado en casa hace 20 minutos.
-Si mama, ya sé que tendría que estar en casa, lo siento me he despistado.- Logan se levanto detrás de mi corriendo, a ver qué pasaba.

Continuara...

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