sábado, 7 de marzo de 2015

Capitulo 1-Parte 4

Cuando salí del colegio podía ver al fondo el autobús de color blanco que llevaba a los humanos a casa. Fui caminando hasta alejarme lo suficiente del colegio como para poder utilizar mis poderes, teletransportadores a casa de mi abuela. Ese poder, lo adquirí gracias a una mujer de cuarenta años que trabajaba con mi madre. Siempre estaba de aquí para allá y un día me dio la mano para saludarnos y bum ya tenia poder nuevo. Me pase semanas practicando para poder utilizarlo de la manera adecuada. Nadie si se lo contara se podría creer lo duro que es tener tantos poderes, constantemente tienes nuevos y tienes que aprender a controlarlos antes de que se apoderen de ti. Mi abuela me ayuda mucho, por eso me gusta estar con ella. EN mi familia suelen ser todo de grupo uno nivel ocho, menos mi abuela y yo. Nosotras tenemos el mismo poder, y a los que son como nosotras suelen desaparecer. Ella dice que los matan por ser demasiado poderosos, por eso tengo miedo de que descubran que tengo tantos poderes. En estos 80 años desde la partición, el sistema esta muy frágil y todo lo que ven como una amenaza lo exterminan. Me quito la chaqueta y la pongo en el perchero, con la teletransportación, es muy fácil y veloz ir a todos sitios pero claro, tienes que saber utilizarlo.
-Abuela estas ahí?- Voy gritando mientras me paseo por los pasillos de su casa.
-Estoy en el jardín!- Grita.
El jardín es el lugar mas bonito de la casa. A  mi abuela le encantan las flores, y todo lo derivado con la naturaleza. A mas tener el poder de controlar la naturaleza ayuda mucho a poder conservarlas.
-¿Como que has venido hoy, si no es viernes no?- Aun que no me gusta admitirlo ya no es la que era, tiene principio de Alzheimer y le cuesta recordar según que cosas.
-No abuela, hoy es miércoles. Pero te tengo que contar una cosa asombrosa que me ha pasado hoy.- dije con entusiasmo.
-Ven siéntate y cuéntamelo todo- Me senté en la silla metálica con flores en el respaldo y me apoye en la mesa de cristal donde mi abuela estaba sentada rellenando geranios.
-Resulta que ya han llegado los humanos al colegio y a que no adivinas que? Que eh hecho amigo de uno, abuela.- la ilusión que me hacia poder contárselo a alguien que no me pondría cara de asco era asombrosa.
-Eso es esplendido- dijo ella llevándose las manos a la cara, y dejándosela llena de arena- Y dime como se llama? Como es? Lo quiero saber todo.-
-Abuela es hermoso, es guapo, alto, y muy simpático y agradable-Me sonroje. Ya me parecía a Jessica cuando hablaba de Allan.
-Te gusta, aix. Me acuerdo de los humanos de mis tiempos, a muchos de ellos les debo la vida a otros se la quitaría.- Me sorprendió que dijera eso, nunca me había contado nada parecido. Si que me había dicho que los humanos eran buenos, la mayoría pero nunca que les debiera la vida.
-Como que algunos les debes la vida?- Mi pregunta es clara y directa.
-Mira acorde con tus padres nunca decirte nada de esto, porque ya sabes lo mucho que detestan a los humanos, pero haya en el tiempo a mi me salvaron la vida.-Hizo una pausa y se dispuso a contar la historia- Cuando tenia doce años, yo ya comenzaba a experimentar con mis poderes, y como antes el el tiempo vivíamos escondidos o en los bosques y pocas veces íbamos a la civilización. Un día estando por el bosque, practique un poder que acababa de adquirir, el de volar. Cuando comencé a flotar por el aire, escuche a lo lejos unos cazadores. Yo aun no era experta, en controlar los poderes, así que con los nervios olvide como bajar. De repente sentí un dolor agudo en una de mis piernas. Los cazadores pensaron que era un pájaro y me dispararon. Mis fuerzas disminuyeron y caí al suelo. Cuando ellos vinieron a recoger lo que pensaron que era un pájaro, era yo. Una niña de pelos largos rubios trenzados. En seguida se dieron cuenta de que era una mutante, como sino estaba allí arriba. Uno de ellos se disponía a dispararme, una flecha le atravesó el hombro. Todos salieron corriendo. Yo cansada y dolorida no podía moverme y pensaba que iba a morir. Pero no fue así. Era un muchacho de unos dieciséis años, con su arco. Me recogió del suelo y me llevo a una pequeña cabaña no lejos de allí. El me curo y salvo la vida. Al día siguiente ya estaba bien y pude utilizar mis poderes de curación para sanar la herida. Desde ese momento, eh sentido gran aprecio por los humanos y a la vez gran odio. -Dijo mi abuela. No me podía creer todo eso, pero lo que menos me gusta es que mis padre hayan querido ocultármelo. Creo que ya se porque intentan exterminar a las personas con muchos poderes. La sabiduría. Una persona con solo un poder no puede entender todo lo que pasa y todo lo hay alrededor. Los poderes mentales son los que mas sabiduría te aportan porque son los que te hacen ver las cosas distintas a las demás, y muy pocos tienen ese poder. Volví a casa cansada  y frustrada. Cuando entre por la puerta no salude a nadie, simplemente fui directa a mi habitación y me desplome en la cama. No podía dejar de pensar en Logan, la historia de mi abuela, que mis padres me lo quisiesen ocultar, ¿Que tenia de malo que un humano salvara a mi abuela?

Yo creo que nada, a mas Logan es tan normal, no parece un humano de esos que describen tan malo y despiadado. Alguien abre la puerta.
-Meghan que no vas a comer algo?- Es mi madre.
-No tengo hambre, me pondré a hacer deberéis y luego me iré a dormir- digo con desesperación, quiero que me deje sola y pueda pensar con tranquilidad.
-¿Te pasa algo, te noto extraña?- Se le notaba preocupada pero ahora no estaba para las charlas de madre.
-No mama, solo estoy cansada, ah sido un día largo, quiero dormir un rato. Luego bajare y merendare alguna cosa.-La desesperación se olía en el ambiente.
-Vale- Y al fin mi madre cerro la puerta tras de si.
Enseguida supe que no me podría pasar toda la tarde metida en la habitación, así que llame a Jony, para saber donde estaban y ir con ellos.
-Jony? Donde estáis? Me aburro mucho en casa.-
-Estamos en el parque, sentados en los bancos al lado de las mesas de ping pong. Scott le esta dando una paliza a Mike, es increíble.-Dijo el.
-Ahora mismo voy para allí- y pare la llamada
Me puse la chaqueta y cogí algo de comer y salí de casa. Enseguida estuve por los alrededores, cuando los vi, en efecto Mike y Scott estaban jugando. Me senté al lado de Jony.
-Como que estáis aquí, sabes que pronto saldrá el sol?-
-Si lo se no seas agua fiestas- dijo con tono de broma- por cierto donde estaba, no te hemos visto en el autobús- dijo el.
-Fui a casa de mi abuela y la verdad es que me ah dejado atontada- dije sin animo de contarle nada de lo que me había dicho. 
-Se que no me lo vas a contar, te conozco pero quiero que sepas que aquí tienes un hombro donde llorar- Siempre decía lo mismo aun  que yo eso ya lo supiera. Deje caer mi cabeza en su hombro y se me paso el tiempo corriendo. Pronto nos habíamos ido, el sol estaba saliendo y los vampiro no podía soportar la luz tan intensa. Volví a mi casa, cerré las ventanas para que el sol, no entrara y me fui a  dormir.

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